
El domingo estaban pasando en alguno de los canales de cable la pelí Nido de Ratas . Es impresionante verlo a Brando en sus mejores años... tan versatil, tan real. Aparte es muy buena la historia. Una peli para ver una y otra vez.
Una cronología de tortuosas necedades



Adiós a los tiempos en que toda una familia armaba un programa en relación al entretenimiento, como juntarse a mirar la tele a la noche o escuchar un disco. Estas actividades siguen enraizadas con fuerza a los hogares, pero se hacen cada vez más en solitario. Los sociólogos marcan la tendencia: el consumo cultural se está personalizando.
Otras actividades realizadas en soportes digitales, como chatear, navegar por la web o usar el celular para jugar, también aparecen realizadas por afuera del entorno familiar. El que intente abordar el fenómeno desde el determinismo tecnológico lo explicará por la mayor disponibilidad de recursos tecnológicos en el hogar —recuperación económica mediante—, las nuevas conectividades con y sin cable, y las características de los dispositivos, en los cuales convergen varios medios. Otros hablarán de un cambio de época, ni más ni menos.
A esta profundización del consumo personalizado apuntan los sociólogos Luis Alberto Quevedo y Roberto Bacman al interpretar datos publicados en el tercer libro del Sistema Nacional de Consumos Culturales (SNCC). En la introducción de esta encuesta encargada por la secretaría de Medios de la Nación escribieron: "Más allá del análisis puntual de cada tecnología, lo que se registra es un doble movimiento de personalización de los consumos y la profundización de una tendencia ya registrada en otros estudios: el incremento de los consumos en el hogar".
En su despacho de FLACSO, Quevedo amplía: "Hay una mutación de los usos sociales (de la tecnología) a los usos personales. La televisión, que tenía una programación adecuada al ritmo de una concepción de la familia, empezó otro juego desde los 90. Cambió el paradigma de los consumos: el usuario ha empezado a tener el control, a manejar su propio paquete tecnológico, a decidir cuándo y cómo lo usa".
Su colega Bacman completa con una imagen de finales del siglo XX: "El tocadiscos no suena ya: el pibe escucha su MP3. Olvidate del gran consumo familiar como "Los Campanelli" o "Grande, Pa". El cable genera nuevos hábitos, y la radio que escuchaba mi papá no existe más. La revolución de las telecomunicaciones tiene una implicancia sin retorno".
Los datos muestran la explosión del parque tecnológico puertas adentro. Para el SNCC, el promedio de televisores por hogar es de 2,4. Para una encuesta telefónica realizada reciente por Carrier y Asociados (835 casos en centros urbanos del país), el promedio da 1,9. Punto más o menos, ambos detectan lo mismo: una tendencia de compra y uso.
En el estudio del SNCC, un 60% declaró al menos un celular y el 73,1% dijo tener reproductor de VHS/DVD. Desde 2001 se invirtió la relación entre los que tienen o no videocasetera. Porque en el censo del INDEC de ese año "apenas" había estos aparatos en 3,5 millones de hogares de un universo de 10 millones.
Un dato curioso de la encuesta de Carrier: un 14% reveló tener reproductor de MP3. Que los equipos de audio de todo tipo son nuevos objetos de culto lo demuestran datos del INDEC sobre las ventas de diciembre (por las Fiestas) con respecto a noviembre: un 95,9% más. Y en 2006, hubo ventas un 55,8 % superiores a las de 2005 en el rubro tele, video y DVD, y de un 40,3% en el computadoras.
Alejandro Piscitelli escribía en su obra "Meta-Cultura" (2002): "Azuzados en la interactividad —comunicación bi-direccional— y el narrow casting —emisión y recepción personalizada—, los ciudadanos de la ciber-cultura sentimos, pensamos y actuamos en un tiempo y un espacio irreductibles a los de la civilización de consumo tradicional (...) Formamos parte de la primera generación en tiempo real".
Tiempo real, inmediatez, cero espera. El joven, que ha ganado espacio territorial y también "capacidad de disputa por la aparatología hogareña" (Quevedo dixit), rompe el modelo de comunicación de masas: de uno a muchos en un momento pautado. A esto se refiere Piscitelli cuando habla de narrow casting: de los contenidos diseñados, ahora, para una audiencia altamente segmentada.
Si un chico busca capítulos de la Pantera Rosa en YouTube, ¿por qué va a respetar un horario de emisión prefijado? ¿Cómo va a estar pendiente de que pasen tal canción por la radio si la puede bajar de Internet y escucharla mil veces en su reproductor? Se quiebra la recepción compartida en el ámbito familiar, y podrá astillarse también la comunidad invisible que nace con el consumo masificado y simultáneo. Esa sensación de estar compartiendo algo, aunque sea a la distancia, o esa llamada telefónica al amigo/a al terminar un programa. "¿Viste tal cosa?", será una pregunta vieja. Porque los tiempos stán cambiando. Lo dijo Dylan y fue hace mucho tiempo.


Termino de escribir esto con un maréo que espero terminar pronto la jornada laboral, y poder apretar de una vez por todas el botón de power, tanto de la PC como de mi cabeza.